domingo, 1 de junio de 2014

Se hizo 36 cirugías para parecer una muñeca de porcelana

Vainilla Chamu, una modelo japonesa, gastó más de 100 mil dólares en cirugías estéticas para parecerse a una muñeca francesa de porcelana.Realizó en su cuerpo una increíble transformación después de pasar por 36 intervenciones quirúrgicas. Y aún no termina: planea someterse a nuevos procedimientos hasta cumplir con su objetivo.


La joven (que no quiere revelar su edad) saltó a la fama luego de participar en un programa en la televisión japonesa. A través de un videose mostraba el cambio que sufrió en sus rasgos al pasar de tener una apariencia oriental a la de una chica occidental. 
Su obsesión empezó al terminar el colegio secundario. Decidió que quería parecerse a las muñecas porque -según explicó- a ellas nadie las llama feas, y ella había tenido ese complejo durante su adolescencia. Con tan sólo 19 años comenzó a pasar por el quirófano y, después de 36 operaciones, su cambio es increíble.
Vainilla agrandó sus ojos y eliminó los rasgos asiáticos; cambió la forma de su nariz; se puso siliconas en sus pechos; se sometió a varias liposucciones; se agregó pestañas; modificó sus cachetes y retocó las comisuras de sus labios para que al sonreír se le generen hoyuelos. También se puso implantes en sus pómulos y en su frente, para exagerar las facciones. En su próxima cirugía, planea estirar sus piernas mediante un procedimiento (muy doloroso) de alargamiento de los huesos para poder ser más alta.
El resultado: una mujer con las medidas casi perfectas (88-60-89) y de la que poco, por no decir nada, queda de sus raíces japonesas.
Si uno ve los cuadros renacentistas, notaria que hoy en día esas personas se considerarían obesas, si fuera a lugar. Cuando la belleza opera como una especie de prototipo introducido en la mente, en los pensamientos, en los valores de las personas por los medios de comunicación, entonces se descalifica inmediatamente de una manera etnocentrista que muchas de las veces es racista a otros tipos de belleza, lo que a su vez es una desgracia, puesto que la persona que lo practica pierde la posibilidad de ampliar su apreciación de la belleza, reduciéndola a un solo tipo.


Pero que ocurre cuando se visita el quirófano en búsqueda de más belleza y solo se consigue poner en riesgo la propia vida y van más allá y su obsesión por parecerse a alguien más requiere ayuda medica.

Además de haberse operado el cuerpo para parecerse a la muñeca, la californiana Blondie Bennett también quiere ser tonta. Aunque parece que no necesita de hipnosis para conseguirlo.



Ya resulta extremo tener como aspiración parecerse a una muñeca. Cirugías y tratamientos estéticos por unos 40.000 dólares son parte de la historia de esta mujer de 38 años cuyo objetivo en la vida es ser como una Barbie. Se ha agregado busto cinco veces, se rellenó los labios, se operó los ojos y la mandíbula. Además, se inyecta Botox semanalmente, usa sprays para broncear su piel y  mide su cintura todos los días. ¿Cómo paga todo esto? Ella dice que lo hace con las contribuciones de dinero de sus seguidores en las redes sociales, que reciben a cambio imágenes de ella.

Según el sitio Entre Mujeres, Bennet tiene sus motivos para querer ser como la muñeca: “Cuando me preguntan por qué quiero ser una Barbie, pienso ¿por qué no querría serlo?…tiene la mejor vida, todo lo que hace es ir de compras y ponerse linda, no tiene que preocuparse de nada más.”

Hasta ahí, una obsesión con su cuerpo. Pero, ¿querer ser tonta? Así parece. En declaraciones a Barcroft TV explicó que se somete a hipnosis porque “no me gusta el ser humano y lo natural me parece aburrido; me gustaría ser totalmente de plástico”. Además, defiende su deseo de ser hueca: “desde chica supe que quería esto. Quiero que la gente me vea como una muñeca de plástico en serio y no tener cerebro es parte de ello”

Encima, el tratamiento parece estar dando resultado: “He tenido veinte sesiones de hipnoterapia y me he empezado a sentir completamente idiota y confundida todo el tiempo”.

Sus ansias de cosificación serían el festín de un psicoanalista. Bennet demuestra en cada palabra que no necesita de ninguna hipnosis para mostrarle al mundo el tamaño de su cerebro o de su propia estima.
El deseo de poseer un cuerpo cincelado por la mano de  un experto cirujano plástico, es el deseo de aquellos que no están conformes con lo que la naturaleza les obsequio o anhelan perpetuar su juventud.

Toda la información comercial, los mensajes que recibimos es “mejora tu físico”, y esta cuestionada la aceptación de la propia persona, ahora nadie está a gusto con su cuerpo, su fisionomía, todo mundo quiere cambiarse.




La cultura occidental ahora le apuesta a una especie de terquedad del individuo, a una especie de eterna juventud y la gente quiere permanecer así, entonces hay que proceder a hacerse de todo, hay que tinturarse el pelo, hay que estirarse la cara, se pierde el temor al quirógrafo y la necesidad imperiosa de convertirse en lo que siempre se soñó, terminan por derrumbar los patrones del tabú.


La belleza subjetiva, es la belleza que tiene un consenso por la mayoría de las personas, la sumatoria de muchas bellezas subjetivas, porque es difícil encontrar un objeto, una persona, un rasgo que sea objetivamente bello, porque lo que era bello antes puede que hoy por hoy no se considere así.
A través de los años la belleza ha variado según las épocas, los continentes y las sociedades. Para los estudiosos de la antigüedad, la belleza verdadera residía en el espíritu y lo terrenal, la belleza del mundo, era tan solo una manifestación de tal belleza.


Pero hoy en día la sociedad moderna de la mano de los medios de comunicación parecen indicarnos que debemos ser bellos, muchas veces a cualquier costo.




La relación individuo e identidad esta directamente conexo con la imagen externa, con la transformación radical de nuestros cuerpos, lo que significaría convertirnos en otro, dicho hoy en día a través de la cirugía plástica, nos encontramos con toda una serie de personas, hombres, mujeres, tal vez mas mujeres aunque esos porcentajes se están igualando, debido a que los hombres cada día se practican mas cirugías cosméticas constantemente, con lo que ya todos comienzan a tener lo mismos rostros, las mismas caras, los mismos labios.

Cada cultura tienes sus normas para lo que es socialmente aceptable.


La belleza siempre ha sido una de las obsesiones del ser humano, pero la búsqueda de un ideal absoluto capaz de trascender épocas y sociedades, nos lleva inevitablemente a expresiones subjetivas atadas a normas culturales.

Hoy en día tenemos rígidos y nuevos parámetros para definir lo que es bello, algunos deciden acoplarse admirando la perfección, mientras que otros se atreven a ser diferentes.

¿Obsesión?, ¿cuestión de gusto?  O una búsqueda sin fin, puede decirse que la belleza esta en el ojo del que mira, pero que sucede cuando lo que miramos es distinto y rompe con los cánones de belleza establecido y simplemente puede considerarse tabú.








La belleza nos hace parecer mas culpables?

articulo tomado de la belleza nos hace parecer mas culpables?

Según una investigación de la Universidad de Granada, basada en encuestas a la policía, en delitos de violencia de género en los que la mujer mata a su maltratador, si la acusada se considera atractiva se le atribuye mayor responsabilidad en el crimen. Para realizar el estudio, que se publica en la revista The European Journal of Psychology Applied to Legal Context, se redactaron dos tipos de historias ficticias sobre un proceso judicial en el que la protagonista era una mujer acusada de matar a su marido y que había declarado en su defensa haber sufrido una larga historia de maltrato y que, por tanto, cuando lo mató actuó en defensa propia. En una de las historias la descripción de la mujer encajaba con el estereotipo de maltratada y en la otra no. 






Los investigadores pidieron a los participantes que adoptaran el papel de jurado y que contestaran a una serie de preguntas relacionadas con la credibilidad, responsabilidad y control de la situación que les había generado la mujer que se describía.

"De esta manera, teníamos a la mitad de los policías que leían un relato en el que la acusada era una mujer joven, maltrecha, deteriorada físicamente y de aspecto frágil, con hijos y económicamente dependiente de su pareja. Y la otra mitad leyó la historia de una mujer sin hijos, asesora financiera, casada durante 10 años y que durante el proceso judicial se presenta bien vestida, decidida y calmada en su interacción con el juez y los abogados", explican los autores en declaraciones a la agencia SINC. Al valorar su criminalidad, el segundo grupo tendió a considerar a la acusada culpable, según los autores por "no encajar en el estereotipo de mujer maltratada".

http://www.mujerhoy.com/pic.aspx?w=651&img=/culpades854D-487A-8B11-AB9BAA281915.jpg

Canon africano

A la hora de considerar un rostro femenino atractivo, los africanos valoran el color de la piel amarillento como signo de salud y fertilidad, mientras que la tez sonrojada que tanto atrae a los europeos no se considera bello en este continente. Por otro lado, analizando cuál es el ideal de belleza femenina en este continente, los autores encontraron que la homogeneidad en el tono de la piel también es valorada positivamente.
En cuanto a la cantidad de grasa en el rostro, los africanos juzgan que las mujeres más delgadas y con menos grasa en la cara son más atractivas que las "rellenitas". Aunque cabría esperar que la preferencia por mujeres de bajo peso no ocurriera en este continente, tan afectado por el sida (que demacra a quienes lo padecen), los investigadores aseguran que el ideal de belleza africano en ese sentido es bastante acorde con los cánones occidentales. Finalmente, la juventud también es valorada positivamente al juzgar el atractivo del rostro de una mujer africana.